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Alcalá del Júcar

Alcalá del Júcar es uno de los pueblos más pintorescos de Castilla-La Mancha por su situación y el excepcional paisaje que forma en su ubicación del Cañón del Júcar.
Merece la pena visitar el expresivo conjunto urbano de Alcalá, encaramado a la ladera, con sus casas-cueva, algunas de ellas transformadas en establecimientos turísticos, la iglesia parroquial de San Andrés, el castillo y la peculiar plaza de toros. Asimismo resultan de interés la cueva fortificada de Garadén, diversos elementos de patrimonio histórico y etnográfico y la impresionante sucesión de paisajes que ofrece el valle del río Júcar dentro de su término.
Su población se encuentra dividida en 6 núcleos: Alcalá, Las Eras, Casas del Cerro, La Gila, Zulema, y Tolosa.
Sus habitantes se dedican principalmente a la agricultura y ganadería, aunque en los últimos años se ha desarrollado una importante infraestructura turística, debido al auge del turismo rural.
En cuanto a su historia, se sabe que hacia el siglo XII Alcalá fue fortaleza musulmana y que formaba parte de la línea defensiva que los árabes construyeron en las riberas del río, para contener la creciente presión de los reyes cristianos.
En el año 1.211, una expedición relámpago de Alfonso VIII consigue arrebatar a los musulmanes los castillos de Garadén, Jorquera y Alcalá, aunque la dominación cristiana quedará garantizada un año después, cuando la victoria sobre los almohades en las Navas de Tolosa rompe toda la defensa árabe y deja libres a la población todas las tierras de la actual provincia de Albacete.
Alcalá fue una aldea de Jorquera, hasta que el 18 de abril de 1.364, Pedro I firmó un documento en el Grao de Valencia, concediendo a Alcalá del Júcar el villazgo y la segregación con respecto a Jorquera, con asignación del Fuero de las Leyes, ordenamiento concejil y otros derechos.
Como todas las poblaciones cercanas perteneció al Estado de Villena (luego Marquesado) y padeció las vicisitudes de este peculiar señorío, que tanta importancia tuvo en la Edad Media y en la gestación de la moderna monarquía castellana.
Alcalá del Júcar, como las restantes poblaciones del Marquesado, estuvo sometida al poder de sus señores hasta el siglo XIX, aunque la política centralista e imperial de los Reyes Católicos limitó notablemente el poder feudal.
Alcalá del Júcar está declarado conjunto Histórico-Artístico por Real Decreto 2.335/1982 de 30 de julio (B.O.E. 226 de 1 de septiembre).
En el año 2014, se conmemoró el 650 Aniversario del Privilegio de Villazgo otorgado al pueblo de Alcalá del Júcar.

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